Desde siempre nos quieren vender que la libertad es la madre de todos los sueños.
Que sin ella
el hombre y los pueblos
están perdidos.
Que al faltar la libertad los caminos hacia la convivencia son imposibles y el equilibrio que mantiene viva nuestra genética social, se interrumpe en un proceso desintegrador, que vulnera la paz y el amor que todos en cualquier situación buscamos.
Libertad y democracia,
son sólo palabras que contienen en si mismas, tantos valores y fundamentos, como océanos de sangre.
Democracia, como la que tenemos en Uruguay, para qué?
Para vulnerar, la justicia, la igualdad, la prosperidad, el respeto, la moral y los principios básicos con los que se sostiene el estado.
Si esto sigue así, prefiero que no haya.
La delgada línea que marca la política de este Gobierno dictatorial nos sumerge día a día en el recelo, la desconfianza la incertidumbre, y porque no la tristeza.
Vivimos en un país que él subdesarrollo impera, porque el Gobierno nos enseña a estirar la mano para pedir, un Gobierno que premia sin castigo al infractor violento de la sociedad, un Gobierno déspota que sólo ve en nosotros un medio para sus aspiraciones personales y no a personas que día a día sucumben dentro de un organismo que los ataca por creer, confiar, tener esperanza y sacrificarse.
Libertad... donde está la nuestra? porque no la veo, creo que se la llevó la Democracia, una Democracia obsoleta, que vota incesante por proyectos anticuados, en los cuales predomina el odio la rabia y la venganza.
Libertad...
ya no existe aquí,
que no nos mientan, estamos cansados de la pantomima de la sensación térmica que nos quisieron imponer como que los muertos no se contarán por cientos, y las víctimas no sufrieran el dolor de la pérdida y el abandono de la propia justicia, que hoy se ve atrapada en si misma por la injusticia que de ella emana, como la podredumbre de una herida que jamás se curo, o la desazón de encontrarse entre la espada y la pared, viendo como los sueños se desmoronan bajo un cielo gris cuya bandera hoy ya no representa a un cielo azul.
La verdad, la justicia, la democracia y la libertad, se han convertido en la herramienta de subyugación más siniestra que la peste negra, o la guerra.
Y nos premia por nuestra insensatez, dejadez y comodidad y
nos conduce a la cárcel que nosotros mismos hemos construido, a base de votos, que son utilizados en nuestra contra como si fuesen balas o fusiles apoyándonos y obligandonos a morir en el frente donde el enemigo no existe y quien verdaderamente nos termina empalando es la democracia, la libertad, la justicia y la verdad.