A Uruguay lo gobierna un rey, un rey déspota que lo deja morir lentamente
que olvida peligrosamente a sus gentes que pretenden vivir en paz
un rey lleno de súbditos y alcahuetes, que lo sirven a su antojo
súbditos de otros tiempos hijos y de épocas pasadas que olvidaron.
Uruguay...querido país que como en una maldición te entierras mas y mas
en esa eterna melancolía del futuro, en esa penosa y devastada realidad
que clama desde todas partes de tu nombre, un país golpeado por la desidia
que fundamento la retorica narcisista de este rey, que delira de grandeza y falsa humildad.